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La Ilusión Persistente I
4–6 minutos¿Desaparece el tiempo cuando deja de ser presente? ¿se desintegra como el papel cuando le prendemos fuego o permanece congelado en algún lugar esperando a que lo revivamos? O mejor aún… ¿existe un tiempo futuro que nos atrae irremediablemente sin que podamos cambiarlo? ¿acaso, existimos ya en él? Estas preguntas y muchas más son tan antiguas como el ser humano y, a pesar del “tiempo” que ha transcurrido para encontrar las respuestas, tan sólo hemos conseguido aumentar nuestras dudas sobre este desafiante misterio.
Porque no todo el mundo se pone de acuerdo sobre la cuestión más básica…


Y si no sabes esto… ¿cómo entender qué es el presente, el pasado y el futuro?
No sé si os pasa, pero a mí me enredan mucho las novelas sobre viajes en el tiempo, pues suelen llegar a conclusiones muy extrañas. Y es que, si tratar este tema es de por sí complejo, hacerlo sin el respaldo de algún criterio filosófico conduce a argumentos un tanto absurdos.
Así pues, sed bienvenidos a la FILOSOFÍA DEL TIEMPO
Bueno, tampoco es cuestión de lanzarse al abismo, tan sólo sobrevolarlo para apreciar las tres formas de vista distinta que existe de entender su naturaleza.
Hablemos, entonces, del PRESENTE. El presente es ese instante donde somos conscientes de nosotros mismos y de nuestra relación con el mundo, es muy real y está lleno de vida. Pero, es tremendamente fugaz e imposible de atrapar, como si quisiéramos retener agua entre las manos. Si el pasado fue, pero ya no existe y el futuro será, pero no existe todavía, entonces, lo único que existe es el presente. Esta forma de interpretar el tiempo se conoce como PRESENTISMO. Para esta perspectiva los únicos eventos y objetos que existen son los que suceden ahora mismo. Así pues, yo existo, pero Napoleón no. El primer filósofo del presentismo fue Heráclito quien consideraba cada “ahora” como algo único. Para él, la naturaleza estaba sometida a cambio, a devenir, por tanto, no se podía definir nada en ella porque de forma inmediata dejaba de ser lo que era para ser otra cosa.“Al mismo río entras y no entras, pues eres y no eres”.
Y es que el presente exige una renovación constante de todo cuanto existe, transformación, movimiento, pues de no ser así no existiría flujo de tiempo. Una semilla ayer es un árbol hoy, la noche sigue al día… Ayer, hoy y mañana es el lenguaje de los presentistas.

Otro filósofo importante de esta perspectiva fue San Agustín de Hipona quien no creía en la existencia del pasado ni del futuro porque ninguno de los dos existían en el ahora, tan sólo hablaba de un pasado como “presente de cosas pasadas”, en referencia a la memoria; de un “presente de cosas presentes”, que él llamaba “visión”, y de un “presente de cosas futuras” que equivaldría a la expectativa. Es decir, pasado y presente tan sólo existirían en nuestra alma, mientras que el presente si tendría forma objetiva, sería “el filo de navaja entre el pasado y el futuro”.
El presente, pues, es lo único real, pero surge un problema…
¿Cuánto dura el presente?

Para responder a esta pregunta San Agustín considera cien años y observa que no pueden estar todos presentes a la vez, pues si vivimos en el año primero los noventa y nueve restantes estarían por venir, y si vivimos el segundo serán noventa y ocho los que queden y uno será pasado y así sucesivamente. Y esto mismo serviría para un solo año, pues si estamos en enero el resto de los meses estarían por venir también, y sigue fragmentando el tiempo al día, la hora… hasta que llega a la conclusión de que sólo un instante indivisible de tiempo puede llamarse presente, por lo que no tendría duración, así pues no podría medirse. Y aquí entraríamos en otra característica del presentismo, pues para esta perspectiva el tiempo es independiente del espacio y no posee su misma naturaleza, porque éste tiene tres dimensiones y podemos movernos por el él y saltar en él, mientras que el tiempo, al carecer de pasado y futuro, equivaldría a un punto, sin extensión, limitado sólo al presente.

Además, para el presentista el presente se entiende de forma absoluta, no existe uno distinto para cada observador, por lo que esta perspectiva es incompatible con la relatividad de Einstein (pero, eso lo vemos en la próxima entrega).También tiene problemas a la hora de demostrar el flujo de tiempo, porque al no creer en la la existencia de los eventos pasados ni futuros ¿Cómo pasa el tiempo? Y si el tiempo fluye tiene entonces que moverse respecto a algo, pero ¿respecto a qué se mueve? Incluso debe ir a una velocidad ¿Cuál? ¿un segundo por segundo? ¿Extraño, no? ¿Quién sabe? Lo que si sé, es que para escribir un relato sobre viajes en el tiempo desde la perspectiva del presentismo, no te quedará otra que pensar un argumento con dirección exclusivamente hacia el futuro (pues recordemos que no existe el pasado) buscando como “congelar” tus constantes vitales porque tendrías que vivir todo el tiempo intermedio que te separa de tu objetivo.
Imposible programar una máquina para viajar a un punto determinado del futuro, porque éste no existirá hasta que no lo alcances con el presente, aquí no valen atajos.
Para terminar esta primera parte, os dejo una escena de la miniserie «Los Langoliers» basada en un relato de Stephen King donde unas terribles bolas dentadas se encargan de «devorar» la realidad cuando ésta se convierte en pasado… «pedazo» de imaginación la del autor, escalofriante
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Referencias:
– El concepto de tiempo según San Agustín. Ronald Suter
– La cosmología del siglo XXI. J. Arana, I. Trujillo y otros
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La Ilusión Persistente II
5–8 minutosEn la entrada anterior comentamos que para los presentistas el “ahora” era el único momento con existencia real y, por tanto, consideraban el tiempo como algo absoluto donde el presente sucedía a la vez en todos los lugares. Esto es algo que aceptamos de buen grado porque así observamos la realidad de forma cotidiana y así era como se concebía el tiempo en la época de Newton.
Pero… ¿y si los “ahoras” no sucedieran siempre al mismo tiempo? ¿Y si mi ahora y el tuyo no fueran simultáneos? Entonces sería difícil seguir creyendo que tan sólo existe el presente.
Esto es lo que ocurre en la Teoría de la Relatividad Especial de Einstein donde un mismo fenómeno se puede producir en distintos “ahoras” según el sistema de referencia desde donde los observemos, ya que, cada uno de ellos posee su “tiempo propio”. Si quieres recordar este fenómeno puedes ir a la entrada: La paradoja de Einstein-TARDIS II, cap 1 . Existe una corriente filosófica sobre la naturaleza del tiempo que afirma que no sólo el presente es real, sino que también lo es, y con la misma contundencia, el pasado y el futuro. Esta postura se denomina ETERNALISMO

El eternalismo considera el universo como un bloque, de ahí que también se denomine “Block Time” o “universo bloque”. Podemos imaginarlo como un libro, todo lo que existe está escrito y lo que no existe no lo está, no se produce creación alguna, todo permanece estático, al contrario que en el presentismo donde existía constante cambio. Esta concepción del tiempo es la ideal para que el fenómeno de la relatividad de lo simultáneo sea posible.

Einstein entendía el universo como un tejido de cuatro dimensiones, esto es, las tres dimensiones que conocemos más la del tiempo, porque si queremos situar un suceso no nos basta con saber dónde, también necesitamos saber cuándo. Pero además, para Einstein tiempo y espacio eran dimensiones intercambiables entre sí por ser de la misma naturaleza, es decir, que el tiempo no es algo que fluya sino que está quieto como el espacio, de esta forma, que un evento se encuentre en el pasado o en el futuro, depende del punto de referencia desde donde lo observemos, son como “direcciones”. Lo que sucede es que es difícil imaginarse una cuarta dimensión, no es algo intuitivo, sería como pedirle a un ser de dos dimensiones que crea en la existencia de una esfera.

El motivo por el cuál no podemos interactuar con sucesos del pasado no es porque no existan sino porque no compartimos instantes comunes en la dimensión temporal. Así pues, yo existo en mi “ahora” y Napoleón también, pero en el suyo. Aunque el fluir del tiempo sea sólo una ilusión ¿por qué va en un sentido y no en otro? Si hay algo que no deja claro el eternalismo es …
¿Por qué no recordamos el futuro en lugar del pasado?
Si el presentismo estaba representado por las ideas de Heráclito, los filósofos de la antigüedad que se asemejan mejor a esta idea del tiempo son Parménides y Platón.


La tremenda consecuencia que se deduce de esta concepción del tiempo es que todo está determinado, escrito, que nada puede cambiarse, pero entonces surge esa duda que siempre ha acompañado a la humanidad ¿existe el libre albedrío? ¿somos meros actores representando el guion de una vida definida antes de que naciéramos? (Si quieres saber más sobre este tema pásate por la entrada «La libertad encadenada)»
Y ahora queda por preguntarnos… si quisiéramos hacer un argumento sobre viajes en el tiempo aceptando la idea del eternalismo ¿Qué posibilidades tendríamos? Pues sería posible movernos en todas las direcciones, podríamos saltar a un punto cualquiera del futuro o del pasado porque ambos existirían. Claro que… al margen de resolver el pequeño detalle técnico de viajar en el tiempo (Curvas de tiempo cerrada CTC, agujeros de gusano… algo que veremos en otra entrada, también) el salto al pasado conlleva, además, solventar una nueva amenaza:LAS PARADOJAS
Una concepción del tiempo donde todo está determinado implica que ningún hecho acontecido puede cambiarse, entonces aquí nos encontramos con un escollo, pues si bien el eternalismo nos permitiría viajar al pasado, nos impediría por otro lado, cambiar nada… pero…
¿Cómo podría evitarlo?
Una forma podría ser que, en dicho pasado, ya estuviera recogida la visita del viajero, como si “adivinara” lo que iba a hacer y lo registrara en su “argumento”. Pero, esto podría dar lugar a situaciones un tanto inexplicables, por ejemplo, veamos esta historia…

La respuesta del eternalismo sería… – «no importa, así está escrito» -, sí pero… ¿De donde salió el amuleto? ¿Cómo se llegó a fabricar si este objeto nunca tuvo un origen? A esta situación se la denomina “bucle causal”
¿Qué quiere decir esto?
Si a toda causa le sigue su efecto, aquí causa y efecto se confunden debido a que el bucle nos lleva al mismo instante en el que se produce la causa. Si la causa es que la mujer le entrega a la niña el amuleto, el efecto es que la mujer lo tiene porque ella misma se lo entregó cuando era niña, ¿extraño no?
Otra situación compleja que se suele plantear en relación con el viaje al pasado es la “Paradoja del Abuelo” que vendría a ser algo como este ejemplo:Leonard Asimov fue el primer físico capaz de desarrollar con éxito un prototipo de nave para viajar al pasado. Su primera experiencia con ella fue visitar a su abuelo siendo joven, antes de que hubiera conocido a su abuela. Al encontrarse con él decide contarle que es su nieto y que viene del futuro, pero su abuelo no resiste la impresión y se muere.
En este caso nos encontramos con un efecto sin causa. Leonard Asimov existe porque su abuelo tuvo a su padre y éste a él, pero al morir su abuelo sin tener descendencia, Leonard no puede existir, entonces…
¿Cómo pudo viajar al pasado? Esta situación planteada desde el eternalismo no puede producirse, pues supondría una alteración de los hechos sucedidos en el pasado, ¿Cómo puede entenderse? Pues simplemente diciendo, que Leonard Asimov no mató a su abuelo, después de todo, puesto que nació.
El físico Igor Novikov planteó el “Principio de autoconsistencia” para resolver este tipo de paradojas llegando a la conclusión de que si un evento pudiera provocar una situación como la del ejemplo, la probabilidad de ese evento sería cero. Se podrían dar otras circunstancias, similares a las de un bucle causal que vimos antes, pero no del tipo de la “paradoja del abuelo“ porque no es consistente. Así pues, no habría ningún miedo a que una persona viajara al pasado y terminara impidiendo su propio nacimiento.

A Stephen Hawking le horrorizaban tanto estas paradojas que llegó a plantear la “Conjetura de la protección cronológica” pensando que las mismas leyes de la físicas tendrían que impedir necesariamente dichos viajes a escala macroscópica, pues sería un tanto extraño tener que estar continuamente reescribiendo la Historia. A pesar de todo, hasta hoy en día no se conoce que esto sea así.
Bueno, vamos a resumir lo que se puede y no se puede hacer desde el eternalismo para escribir un argumento sobre viaje en el tiempo:

Así pues, si estáis pensando escribir una historia sobre viaje en el tiempo que implique cambiar el pasado, recordad, el eternalismo NO os lo permite. Pero, todavía nos queda explorar otra perspectiva sobre la naturaleza del tiempo… y quién sabe qué nos podrá dejar hacer…
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Referencias:– El Tejido del Cosmos. Brian Greene
– Análisis de las paradojas del viaje en el tiempo
– El tiempo en el Ministerio del Tiempo
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La Ilusión Persistente III
5–7 minutos
Continuamos con esta serie sobre la naturaleza del tiempo, introduciendo una perspectiva que viene a completar las dos anteriores. Recordemos que para el Presentismo lo único real es el presente, mientras que para el Eternalismo, también son reales el pasado y el futuro. Pues bien, para esta nueva perspectiva sobre el tiempo, el pasado es real, pero el futuro no lo es. Hablamos del Posibilismo. POSIBILISMO.Pero… ¿por qué el futuro no?

Porque el Posibilismo lo entiende como algo que está cambiando constantemente, más bien como una posibilidad o un pronóstico y no como algo tangible e inamovible.
Tanto el Posibilismo como el Eternalismo entienden el universo como un tejido espacio-temporal, pero para éste último el tiempo no fluye, es tan solo una dirección dentro de un bloque estático, mientras que para el Posibilismo si existe movimiento. Por tanto, ya no estamos ante un bloque rígido, pues cada instante de tiempo añade una rebanada espacio-temporal al universo, haciéndolo crecer hacia el futuro. De ahí que también se denomine “growing universe” (universo creciente).

Para entender esta idea, podemos imaginarnos el universo como una habitación iluminada por una persona que lleva una linterna. El presente equivaldría al límite del haz de luz que separa la zona iluminada de la zona oscura. A medida que la persona avanza hacia el interior de la habitación se va agrandando el haz de luz al añadir más zonas visibles, es decir, más realidad. Pero, el tiempo aquí fluye para todos sus habitantes al mismo tiempo, es universal, porque el haz de luz los ilumina todos a la vez, al contrario de la teoría de la relatividad de Einstein donde los “ahoras” dependen del observador y su marco de referencia.
El posibilismo se asemejaría más a la mecánica cuántica porque ésta interpreta un suceso futuro como una probabilidad y no como una certeza incuestionable.

Como hemos dicho, en esta perspectiva sobre el tiempo, el pasado tiene existencia real, por lo que podríamos viajar a él sin problemas, sin embargo, una vez allí, ¿cómo se regresaría al presente del cual se parte si no existe el futuro? No podríamos volver de forma instantánea porque éste ya no existiría (pues, el futuro no existe) y si lo pudiéramos alcanzar con el paso del tiempo, dicho “presente” ya no sería igual al que se recuerda, puesto que la irrupción en el pasado lo habría cambiado. Por ejemplo, imaginad que al viajar al pasado decidís no aceptar el trabajo que actualmente tenéis, al volver al presente por el paso del tiempo, ya nada sería igual a como lo recordáis. Vuestra vida podría ser muy diferente dependiendo de alterar una decisión del pasado.
Recordad que en eternalismo no se podría producir ningún cambio al viajar al pasado porque la propia historia ya recogía la visita del viajero como un hecho acontecido e inamovible. Pero aquí si se puede cambiar. Entonces la pregunta que surge es
¿Qué pasa con todo lo sucedido en el universo en los años que separan el anterior presente y el instante en el que el viajero del tiempo llegó al pasado?
Podríamos responder a esta pregunta de dos maneras:
INTERPRETACION 1:Según el filósofo estadounidense Peter van Inwagen, al viajar al pasado hacemos retroceder el presente en dicho viaje, es como si el haz de luz se encogiera hasta el instante del salto temporal, por tanto, todo lo acontecido entre el presente del cual se parte y el momento del pasado a donde se llega dejaría de existir.
¡Cómo para permitir que alguien lo intente! ¿Qué sería de quienes nos quedamos aquí? Desaparecería nuestra propia historia.
Hay otra teoría que vendría al rescate en esta situación y de la que ya hablamos en la entrada «La historia interminable II»: la de los “muchos mundos” de Everett. Recordemos que en ella, cuando se realiza una medición cuántica obtenemos un universo completo por cada una de las posibilidades de la onda de probabilidad. Así pues, existiría un universo donde acepto el trabajo que me ofrecen (siguiendo el ejemplo anterior) y otro en el que no. De esta forma, todo sigue existiendo en la rama a la que cada evento pertenece, sin temor alguno a desaparecer de golpe. El tiempo no sería lineal, sino que estaría bifurcándose constantemente. Así pues, en los “muchos mundos” no cambiamos el pasado, pues todo cuanto probabilísticamente puede pasar, pasa, en una de esas bifurcaciones.

Todo lo que puede suceder está detrás de una puerta
INTERPRETACIÓN 2:Si se entiende el haz de luz del presente como algo que no puede retroceder en el tiempo, y se interpreta el pasado como lo hace el Eternalismo, es decir, como un bloque fijo que no puede cambiarse, el viajero podría volver al presente de un “salto” sin alterar nada del pasado ni del presente.
La única diferencia aquí con el Eternalismo, es que el viajero tendría como límite para viajar hacia el futuro el propio haz de luz del presente, porque todo lo que exceda de allí se refiere a un futuro que todavía no existe. La consecuencia de esta perspectiva es que el viajero sabría que el presente “auténtico” es el que él dejó atrás, y no el que perciben las personas con las que se encuentra en el pasado, aunque para ellos si lo sea. Y esto, nos hace pensar que también nosotros podríamos estar siendo visitados por hipotéticos seres del futuro…
¿Cómo podemos estar seguros de que nuestro “pretendido auténtico presente” no es tan sólo parte del pasado de dichos seres? ¿Cómo podríamos saberlo?No podemos.
Así pues, si quisiéramos escribir una historia sobre viaje en el tiempo desde el punto de vista del posibilismo, tendríamos que ver qué interpretación del mismo vamos a adoptar para crear un argumento u otro.
Si estamos en la primera interpretación donde el haz de luz retrocede con el viajero, podríamos cambiar el futuro, pero olvidaros de regresar al presente de un salto para ver los resultados. Lo siento, Marty.
Si estamos en la segunda, podríamos volver de un salto, pero olvídate Mcfly de cambiar nada de lo sucedido.
Así, son las cosas en el posibilismo.
Como quiera que sea, algo bueno tiene esta perspectiva sobre el tiempo, y es que al dejar el futuro abierto…nada está escrito.
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Referencias
– The Nature and Existence of Time
– I Tensed the Laws and the Laws Won: Non-Eternalist Humeanism
– Las paradojas temporales y el Ministerio del Tiempo






