Si especulamos con la idea de que existen muchas estrellas bastante más viejas que nuestro sol, con planetas parecidos a la Tierra, donde se ha producido la vida y la misma evolución, esto implicaría que existirían civilizaciones más avanzadas que la nuestra. No es lo mismo el grado de tecnología que tiene la humanidad en la Tierra con 4.500 millones de años, que la que tendría una civilización en un planeta que tuviera 8.000 millones de años.
El astrofísico Nikolai Kardashev, ideó en 1964 un método para medir el grado de evolución tecnológica de una civilización según la cantidad de energía que usa de su entorno. La escala Kardashev las agrupa en tres tipos:
La civilización Tipo I estaría capacitada para usar toda la energía de su planeta. Carl Sagan creó una fórmula que situaba a la nuestra en el Tipo 0,7.
La civilización Tipo II está capacitada para usar toda la energía de la estrella a la que orbita. Una forma de hacer posible esto sería mediante un esfera de Dyson.

La civilización Tipo III estaría capacitada para aprovechar la energía disponible de toda una galaxia.
Así pues, un planeta con un millón de años por delante de nosotros, podría dar lugar a una civilización que debería haber dominado el viaje interestelar e incluso conquistado la galaxia, esto haría que su presencia fuera bastante evidente.
Sea como sea, si la conclusión es que la existencia de vida extraterrestre es probable debido a la edad y el tamaño del universo ¿cómo es posible que no nos hayamos encontrado con ella, a pesar de los muchos años de búsqueda que lleva el SETI prestando oídos a todo tipo de señales que puedan venir de la galaxia?
¿Dónde se han metido los extraterrestres?
En 1950, el astrofísico italiano Enrico Fermi, se hizo esta pregunta, de manera informal durante la hora del almuerzo junto con otros colegas con los que trabajaba en Los Álamos, Nuevo México, dando lugar a la denominada “Paradoja de Fermi” donde expone que la creencia de que el universo posee numerosas civilizaciones avanzadas tecnológicamente se contradice con nuestras observaciones que sugieren lo contrario, por lo que, nuestro conocimiento o nuestras observaciones son defectuosas o incompletas.

A lo largo del tiempo, los científicos han especulado sobre los motivos que pudieran resolver dicha paradoja. Vamos a ver algunos de entre los muchos que se especulan:
La teoría del Gran Filtro
Esta teoría fue elaborada por el economista Robin Hanson a finales de la década de 1990. En ella nos muestra que el ser humano sigue un camino evolutivo que le debe llevar hasta la colonización del universo visible. Los biólogos han dado explicaciones de este recorrido evolutivo empezando por cómo evolucionó el ARN para reproducirse, cómo las células simples (procariotas) crecieron a su alrededor, cómo las células se volvieron más complejas (eucariotas), cómo las células se unieron en organismos, cómo los cerebros y manos evolucionaron a partir de mecanismos de control simples y cómo nuestros cerebros y manos conducen al uso de herramientas y la generación de escenarios hasta donde estamos hoy en día.

Esto implica que nuestros descendientes tienen una oportunidad de colonizar nuestro sistema solar y luego otras estrellas y galaxias, alcanzando una explosión de colonización en un plazo cosmológicamente corto, como un millón de años.
Sin embargo, el hecho de que exista el Gran Silencio (que no hayamos entrado en contacto con ninguna civilización extraterrestre) implica que uno o más de estos pasos evolutivos son muy improbables. Si se tratara del desarrollo de la vida unicelular, entonces no deberíamos esperar encontrar vida evolucionada en miles de millones de años luz de nosotros. Pero si se tratara de un paso entre nuestro momento actual y la posibilidad de explotar el universo, entonces deberíamos temer por nuestro futuro, porque un desastre existencial podría estar al acecho. Solo podemos ser optimistas si demostramos que los pasos evolutivos que ya hemos dado son más improbables de lo que parecen, si no es así, implicaría que no hemos pasado aún por el Gran Filtro.

Un filtro implica una estructura que permite el paso de un flujo de componentes hacia el otro lado, mientras impide que otros lo hagan. En la teoría del Gran Filtro el flujo está compuesto por las civilizaciones y son las características de cada especie las que determinan si se atraviesa la barrera o es capturada por ella deteniendo irreversiblemente el progreso de las mismas. Que la humanidad atraviese con éxito el filtro dependerá de si llega a comprender las características de la barrera, identifica dichas características en nosotros mismos y las neutraliza de antemano.
Desde 1945 se ha revelado que aquello que nos puede impedir el progreso puede estar relacionado con los grandes descubrimientos o invenciones porque, aunque contribuyen a nuestra evolución, también se pueden usar para fines destructivos, como por ejemplo, la división del átomo o las innovaciones biomédicas. También se ha sugerido que la inteligencia artificial (IA) puede llegar a ser otro factor de riesgo a la espera de saber si ésta será o no “amigable” en el futuro. Esto es algo de lo que hemos hablado en la entrada “Más allá de la singularidad I”. Por otro lado, la propia naturaleza también podría extinguir a la civilización humana, por ejemplo, en forma de impacto de meteorito o por un cambio climático.
Están demasiado lejos para poder contactar con ellos

Demasiado lejos
Hay que tener en cuenta que el diámetro de nuestra galaxia supera los 150.000 años luz y que nuestras señales de radio llevan poco menos de un siglo emitiéndose, por lo que éstas solo podrían haber sido detectadas en un radio de 100 años luz de la Tierra.
Lo mismo sucede si se trata de recibir señales de otros mundos. En 2020, investigadores de la Universidad de Nottingham estimaron un resultado para la fórmula de Drake de unas 36 civilizaciones activas, pero la más cercana estaría a 1.030 años luz, por lo que si les hubiéramos enviado una señal cuando nació Cristo y nos respondieran, la señal aún tardaría unos veintisiete años en alcanzarnos.
Somos los primeros en llegar

Los planetas que han de albergar vida inteligente aún están por formarse
Muchos científicos han objetado a la ecuación de Drake que no tiene en cuenta que las civilizaciones nacen y mueren, y no necesariamente tienen porqué solaparse en el tiempo. En 2015, dos astrónomos de Space Telescope Science Institute calcularon que la probabilidad de que seamos la única civilización que tendrá el universo es inferior al 8%, sin embargo, la Tierra se formó antes que el 92% de los planetas similares que podrán albergarlas. Por lo tanto, hemos llegado demasiado pronto y para cuando surjan otras civilizaciones inteligentes podremos habernos ya extinguidos.
Incluso puede suceder que el hecho de ser los primeros implique que no surjan otras nuevas, ya que nuestra expansión por el universo podría eliminarlas sin percatarnos de ello.
Pero si estamos solos en el universo ¿qué son los ovnis? ¿quiénes son aquellas criaturas humanoides con las que dicen haberse encontrado muchos testigos?

Stephen Hawking organizó, el 28 de junio de 2009 a las 12 horas. una fiesta para los viajantes del tiempo, pero no lo comentó hasta después del evento. No se presentó nadie
Hay una hipótesis que ha resurgido de la mano del Michael Masters, profesor de antropología de la Universidad Tecnológica de Montana, en la que sugiere que los OVNIS podrían estar pilotados por seres humanos del futuro y que esas extrañas criaturas humanoides podrían ser nuestros lejanos descendientes. Masters se basa en que los avances tecnológicos del futuro permitirían los viajes en el tiempo. Estos “visitantes” podrían ser antropólogos, historiadores o lingüistas que viajan al pasado para obtener información científica ya que los supuestos informes sobre abducciones son de esta naturaleza. También especula sobre la posibilidad de que sean turistas porque en el futuro podría haber quienes paguen por viajar a sus momentos favoritos de la historia. De todas formas Stephen Hawking se preguntó: “¿Dónde se meten todos los turistas temporales del futuro?” como argumento en contra de los viajes en el tiempo.
Prefieren no emitir señales por miedo

No tenemos remedio
Esta hipótesis sugiere que existen seres inteligentes en el universo, pero conocen la existencia de otras civilizaciones depredadoras y prefieren no emitir señales para no desvelarles su ubicación, Esta explicación ayudaría a entender por qué el SETI no ha conseguido recibir dichas señales. Sin embargo, hay quienes precisamente plantean lo contrario como el proyecto METI (Messaging Extraterrestrial Intellligence) que prefieren contactar con los extraterrestres enviándoles mensajes en lugar de esperar a recibirlos. Esto ha provocado la alarma entre muchos científicos porque sí insistimos en que nos localicen podríamos enfrentarnos a un peligro irreversible. Entre quienes advirtieron de esta posible negligencia estaban Stephen Hawking, Michio Kaku y el propio Carl Sagan que denominó a esta práctica del METI como “profundamente imprudente e inmadura”
La hipótesis del zoológico

Esta hipótesis asume que la vida extraterrestre existe, pero es tan avanzada que no quiere relacionarse con nosotros para no influir en nuestra sociedad o se contenta con monitorear todo desde lejos. Ya en los años setenta el radioastrónomo John Ball afirmaba que los extraterrestres “nos habían dejado aparte como un área salvaje o zoo” y recientemente esta hipótesis ha sido revisada por los investigadores del METI cuyo presidente Douglas Vakoch también especula con la posibilidad de que los extraterrestres nos estén observando al igual que nosotros observamos a los animales en un zoológico. Sería algo parecido a la “Primera Directiva “ de Star Trek que prohíbe a los seres inteligentes entablar contacto con los seres inferiores hasta que su civilización haya alcanzado el nivel de inteligencia establecido.
No estamos suficientemente avanzados para reconocer tecnología extraterrestre

¿Cómo podríamos reconocer una nave sin forma o tamaño fijos?
Cuando pensamos en las naves alienígenas lo hacemos desde el punto de vista de la experiencia humana, sin embargo, la tecnología extraterrestre puede ser muy diferente a la nuestra. Podría no estar hecha de materia, no tener forma o tamaño fijos, carecer de límites bien definidos, ser dinámica en todas las escalas de espacio y tiempo o no parecerse a nada en absoluto que podamos comprender. Así pues, ¿cómo podemos saber que no están ahí?
Pero imaginemos que se consiguiera entablar contacto con una civilización extraterrestre inteligente ¿qué pasaría entonces? Sígueme a la tercera parte
(Sígueme a la tercera parte) Próximamente

Referencias:
- La paradoja de Fermi: ¿dónde está todo el mundo? Tim Urban. Lo mejor de Verne. El País
- Escala de Kardashov. Wikipedia
- Paradoja de Fermi. Wikipedia
- Exobiología: El gran filtro. Robin Hanson. Sociología crítica
- Evitando el “Gran Filtro”: Vida extraterrestre y el futuro de la humanidad en el universo. J.H. Jiang. F.E. Rosen, K.Lu, K.A. Fahy, P.Obacz. Laboratorio de Propulsión a chorro. Instituto de Tecnología de California.
- Cinco soluciones a la paradoja de Fermi. OpenMind. BBVA.
- ¿Están los OVNIS pilotados por humanos del futuro? José Manuel Nieves. ABC Ciencia
- METI: el proyecto «temerario e irrevesible» que podría acabar con la humanidad. Miguel Ayuso. El Confidencial
- Los científicos dicen que todos podríamos estar viviendo en un zoológico galáctico dirigido por extraterrestres. Pedro Dockrill. Science Alert.
- Un silencio inquietante. La nueva búsqueda de inteligencia extraterrestre. 2010. Paul Davies.
