Información y Realidad

El Bit Ancestral II

4–6 minutos

El profesor Vlatko Vedral, físico cuántico de la Universidad de Oxford defiende en su libro “Decodificando la realidad: El universo como información cuántica” que las unidades de información son los pilares de la humanidad y de todo lo que nos rodea. La información existía antes que todo, es comparable a Dios. Piensa que, a simple vista, todos los tipos de información parecen muy diferentes como cuando comparamos la termodinámica con la información del genoma que es mucho más ordenada. Pero en realidad se trata de la misma información. Si se elimina lo superfluo, se encuentra la incertidumbre de que algo ocurra que es esencial para definir la información. Y es la misma información en física, termodinámica o economía.


Por tanto, para Vedral el universo está compuesto de información, antes incluso de que existieran la materia o la energía. Para llegar a esta idea se apoya en tres puntos principales: la superposición cuántica, el entrelazamiento y la termodinámica.
Nos muestra que en mecánica cuántica no se puede decir que algo exista o no, a no ser que se haya realizado una medición. Un electrón no tiene una posición concreta, sino una superposición de posibilidades descritas por su función de onda -como describimos en la entrada “¿Alguien Ha Visto un Lindo Gatito?” No se puede decir que un átomo se encuentra en un lugar hasta que se haya interactuado con él y hayamos recibido una información que corrobore su existencia en dicho lugar. De algún modo nuestra interacción con el mundo es fundamental para que surja el mundo. Antes de la medición, por tanto, no podemos hablar de objetos perfectamente definidos sino posibilidades. La realidad solo aparece cuando obtenemos información sobre un sistema.


El entrelazamiento cuántico del que hablamos en la entrada “El Fantasma de Einstein” es otro punto de apoyo a la teoría de Vedral, ya que como recordaremos, dicho entrelazamiento hace posible que dos partículas definan sus propiedades como su posición, energía o espín de forma instantánea. Por ejemplo, tomemos el espín. Cuando medimos una partícula entrelazada y comprobamos que éste gira de una forma, instantáneamente el espín de la otra partícula se define girando al contrario, aunque se encuentren separadas por una galaxia de distancia. No ha habido señal viajando de una a otra partícula, lo que sucede es que al observar la primera se revela la información del sistema completo, porque ambas forman parte de la misma identidad. Para Vedral esta relación que une ambas partículas es más fundamental que las propias partículas, porque lo importante es la información que las conecta, porque si no existiera la partícula individual perdería su sentido y tan solo sería incertidumbre.
Su convencimiento de que estas conexiones de información entre partículas son el verdadero tejido de la realidad se basa en que durante el Big Bang todo formaba parte de un único sistema entrelazado. Según las leyes cuánticas, si tienes un sistema cerrado y entrelazado nunca dejará de estarlo, a menos que exista alguna interacción externa, pero no hay nada ajeno al universo. La separación que experimentamos es una ilusión óptica y física. Cuando el universo se fue expandiendo las partículas se entrelazaron de forma masiva y caótica difuminando la información cuántica inicial produciendo este efecto de separación. Incluso para Vedral el espacio-tiempo emerge de ese entrelazamiento inicial.


Otro punto en el que se apoya su teoría es en la termodinámica. El físico alemán Rolf Landauer demostró que la información tiene consecuencias medibles porque borrarla genera calor, procesarla requiere energía y almacenarla implica limitaciones físicas reales.

Vamos a analizar esto.

Imaginemos que queremos borrar un bit de memoria en nuestro ordenador. Supongamos que un electrón colocado a la izquierda en un condensador de memoria equivale a un 0 y colocado a la derecha equivale a un 1. Existe un 50% de probabilidad de que el electrón esté en cualquiera de los dos estados. Se dice que el estado tiene alta entropía -alta incertidumbre- (dedicamos una explicación a la entropía en el entrada “En la Diana del Tiempo”). Borrar implica que el sistema regrese a un estado conocido, por ejemplo a 0, sin importar si antes ha estado en 1. Para ello, una pared móvil empuja el electrón desde el lado derecho hacia el izquierdo. Cuando el electrón se confina en el lado izquierdo (0) se han reducido sus opciones de dos a una sola, por lo que la entropía se reduce. Según la Segunda Ley de la Termodinámica, para que la entropía del universo no disminuya, el bit debe compensarlo liberando energía. Es decir, el calor no se produce por los materiales, ni por el trabajo mecánico de mover los electrones, es una especie de impuesto que cobra la naturaleza en forma de calor cuando destruyes opciones para construir orden.


Procesar información significa cambiar el estado de un bit, por ejemplo si estaba en 0 pasarlo a 1. Para ello, debe pasar por un estado intermedio (0 y 1 a la vez) que es caótico (máxima entropía) hasta volver a un estado ordenado 1. Para forzar al sistema a atravesar esa incertidumbre se necesita aplicar energía desde el exterior. Finalmente, cuando almacenamos información obligamos a un electrón a contener un bit en el lado izquierdo o en el derecho. Si queremos que el dato sea estable, la pared móvil debe restringir el espacio para proteger la información, ya que el universo tiende a borrar fronteras y mezclar estados.
Para Vedral todo esto implica que la información no es solo una herramienta matemática inventada por el ser humano, sino que forma parte de la estructura física del universo. Por tanto, todo cuanto sucede en el universo es producto de la transformación de la información.

Si la realidad es tan solo información, conocimiento, sorpresa… un universo pixelado por bits…

¿se podría llevar esta teoría a la conciencia? ¿a la esencia de nuestros pensamientos?

¿somos parte de este juego computacional o nuestra realidad es otra?

Quien sabe

Referencias:

El Bit Ancestral I

5–8 minutos

En nuestra búsqueda incansable del elemento más fundamental de todo cuanto existe -el ladrillo de de la realidad-, hemos señalado a posibles culpables. Partículas elementales indivisibles, como los quarks, leptones, fotones, gluones o bosones fueron los primeros candidatos. También hemos hablado de la posible existencia de pequeñísimas cuerdas vibrantes que, como instrumentos musicales, construyen con su melodía el universo que nos rodea.

Hablamos de la información. Aquí tenemos que hacer un alto porque …

¿sabemos qué es la información?

Antes de que nadie se preocupara por este concepto, los físicos pensaban que para entender cualquier objeto, desde una galaxia hasta una piedra, solo se necesitaba saber su masa, su densidad, su volumen y las partículas que formaban dicho objeto. También les importaba cómo se movían o interactuaban, explicándolo todo mediante fuerzas y campos como la gravedad o el electromagnetismo. Es decir, la información era para ellos una descripción de aquello que observaban o medían, y seguro que para la mayoría de las personas, hoy en día, eso es la información.

En la década de 1940, el matemático Claude Shannon escribió su artículo “Una teoría matemática de la comunicación” donde demostró que la información, por sí misma, podía medirse mediante una unidad a la que denominó “bit”.

Para ello, la separó de su significado, porque lo verdaderamente importante no es lo que dice el mensaje, sino que permita resolver una duda, una incertidumbre. Descubrió que la forma más básica de incertidumbre se produce cuando nos encontramos antes dos opciones. Por ejemplo, antes de lanzar una moneda al aire existen 2 posibilidades -cara o cruz-, cuando la lanzas y ves el resultado, la incertidumbre se reduce a cero.

Aunque no todos los problemas son tan simples. Si por ejemplo, tienes que adivinar en cual de cuatro cajas se encuentra una moneda y te dicen que se encuentra en la caja número tres, te han proporcionado 2 bits de información, porque podrías hacer una pregunta con una sola respuesta (Si/No) como: “¿Se encuentra en las dos primeras cajas?” Si la respuesta fuera “No” -reduciría las opciones a un 50%-, con la siguiente pregunta: “¿Está en la caja número tres?” se reduciría a una sola opción. Mediante las matemáticas, a través de los logaritmos en base 2, Shannon demostró que cada vez que se duplicaban las opciones posibles, se necesitaban exactamente un bit más de información. Las ideas de Shannon sobre la información fueron revolucionarias haciendo grandes aportaciones a la codificación, la criptografía y las telecomunicaciones.

En 1989, el físico John Archibald Wheeler, crea el concepto “It from bit” (todo procede del bit) para explicar que todo cuanto existe – partículas, campos, espacio, tiempo y las propias leyes de la física- surgen de respuestas a preguntas binarias, convirtiendo la información en la unidad fundamental del universo. Cada vez que se produce una medición cuántica y se obtiene un resultado concreto se genera un bit de información. Dicha acumulación de bits da lugar al mundo físico donde nos encontramos. Esto lo llevó a su idea sobre el “universo participativo” a la que ya le dedicamos la entrada Creadores de Matrix.

Ahora bien, si la información se guarda en un ordenador en condensadores de silicio,

¿dónde se guarda en el universo?

Pues, en las propiedades fundamentales de la materia que lo compone

Pero esta idea de llevar la información a los límites de la realidad no quedó en Wheeler. Hoy en día sus ideas siguen vivas a través de innumerables científicos que han revolucionado la manera de entender la realidad.

Vamos a centrarnos en dos de ellos.

Seth Lloyd, ingeniero de mecánica cuántica y profesor del MIT defiende en su libro “Programando el universo” que éste es un ordenador cuántico y su función es realizar cálculos. Para explicarlo toma como ejemplo la información que puede almacenar una moneda, pues registra cada átomo que la compone ya que cada uno tiene una posición, velocidad, energía y si su espín -propiedad parecida a la rotación de una peonza, lo mismo gira en sentido de las agujas del reloj que al revés- está hacia arriba o hacia abajo.

También puede saberse cuál es su posición y su movimiento oscilante nos dice si está quieta o girando. Cuando la moneda se lanza cambia y transforma la información que nos aportaba, incluso la referida a su posición, su energía o su espin, por el simple hecho de existir y evolucionar en el tiempo, cualquier sistema físico registra, transforma o procesa información. Lloyd ha estimado la cantidad que el universo registra en 10 elevado a 90 bits de información.

Si el universo fuera capaz de realizar computaciones universales explicaría por qué es tan homogéneo e isotrópico (como vimos en la entrada «Curiosidades Primigenias«) ya que, al igual que un ordenador donde todas sus partes están intercambiando información continuamente a través del cálculo y ningún componente evoluciona aislado, el universo distribuye las partículas de manera uniforme -como una gota de leche mezclada en una taza de café- Respecto a la isotropía, al igual que en un ordenador, el procesamiento de la información no favorece una dirección concreta, el universo termina siendo igual por todos los lados.

Lloyd sugiere que el universo comenzó con un programa muy simple y fue autocalculándose. Defiende que muchos patrones matemáticos bellos e intrincados como los fractales, las partículas elementales, las leyes de la química… pueden generarse mediante programas informáticos cortos.

Esta idea la podemos ilustrar a través del popular modelo matemático denominado “El juego de la vida” creado por el matemático John Conway. Dicho juego se basa en una cuadrícula sin límites donde cada celda representa una célula que puede estar viva o muerta y su evolución depende de lo que sucede en las ocho celdas que la rodean. Aquí no hay jugadores reales, todo depende de la distribución inicial de las células en el tablero y su evolución se produce por turnos o generaciones en aplicación de las siguientes reglas:

Este sistema tan simple puede dar lugar a patrones complejos e impredecibles como los siguientes:

– Vidas estáticas: no cambian de una generación a la siguiente. Son ejemplos: el bloque, la colmena de abejas, el pan, el bote o la bañera.

Colmena de abejas. Wikipedia

– Osciladores: tras un número finito de generaciones vuelven a su estado inicial. Son ejemplos: el intermitente, el sapo, el faro, el púlsar o el penta-decatlón.

Púlsar. Wikipedia

Púlsar. Wikipedia

– Naves espaciales: como los osciladores pero en una ubicación diferente. Son ejemplos: Planeador, nave espacial ligera, nave espacial de peso medio, nave espacial pesada

Nave espacial ligera. Wikipedia

– Matusalenes: pueden experimentar un gran número de generaciones antes de estabilizarse o desaparecer. Son ejemplos: el diehard o el acorn.

Diehard y Acorn. Wikipedia

– Crecimiento indefinido: a diferencia de los matusalenes no desaparecen ni se estabilizan sino que se expanden por el espacio sin límites. Son ejemplos los cañones, las locomotoras, los rastrillos o los criaderos.

Cañones de Gosper. Wikipedia

Los estados finales del juego pueden ser la extinción, la estabilización, el crecimiento o el caos. Estos modelos matemáticos -denominados autómatas celulares– se han utilizado en distintas áreas como el modelado de flujo de tráfico y de peatones, modelado de fluidos de gases o líquidos, modelado de células o virus, etc.

Flujo de tráfico


Martin Gardner y Stephen Wolfram estudiaron dichos autómatas celulares y concluyeron que podían generar comportamientos muy complejos y que existen muchas similitudes entre éstos y las leyes físicas del universo.

Referencias:

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